Un nuevo día deparaba a Bárbara y a su marido Enrique en la oficina. Trabajaban juntos, aunque en departamentos diferentes, pese a que antaño, antes incluso de ser pareja, compartieron mucho más estrechamente quebraderos de cabeza profesionales, y no tan profesionales... En especial cuando se tenían que quedar hasta tarde para preparar los "informes finales". Entre informe e informe, se solían tomar el consabido descanso, acompañado de una sucesión de estímulos del cariz más caliente imaginable. Así, entre polvos clandestinos en la oficina, se fue fraguando un amor, basado en el deseo, en la necesidad mutua de sentirse el uno con el otro, que culminó en un matrimonio.
Un matrimonio otrora feliz y pleno, pero que recientemente iba sintiendo el pulso del desgaste, de la carencia de vivencias estimulantes, castigado por la rutina y las presiones laborales y encima alimentado por la falta de reoce entre ambos, desde que Bárbara fue destinada a otro departamento. Ya no habría informes juntos ni podrían cooperar. Les quedaba un ritmo de trabajo común y un amasijo de responsabilidades absorbentes que hacía que fueran espaciandose en el tiempo los ratos sexuales entre ambos,
La pareja, eso sí estaba de muy buen ver. Ella, quitaba el hipo a todos los compañeros de la oficina y los coqueteos eran una constante y una rutina de su jornada laboral. Él era objeto de las fantasías de las más jovencitas de la oficina, en especial de las becarias, y era codiciado por algunas de sus compañeras por su atractivo y su estilo. Todas ellas pensaban que la golfa y puta de Bárbara por el simple hecho de haberse ligado y finalmente unido en matrimonio con Enrique. Todas ellas la miraban de arriba abajo con furtiva envidia. Bárbara lo sabía y se sentía grandiosa por ello. Por haber sido la que poseyera al semental de su marido, por ser la que lo cabalgara, lo follara y le amara.
El peso de la rutina hizo que Enrique se fijara en una becaria morena, dicharachera y de mirada un tanto entre juguetona y sucia. Una chiquilla de esas que se sabe que han sido tocadas por un talento natural para poner cachondos a los tios, y que a ellos les resulte de lo más sencillo imaginarsela mamando el respectivo rabo o brincando con su perfectamente depilado coñito sobre una polla bien erguida y con deseos de hacerle saber a esa jovencita que lo que era en realidad no es otra cosa sino una puta viciosilla que roza el ninfomanismo. Así le veían todos los compañeros en la oficina. Los tenía a todos intelectivamente cachondos, y no se salvaba ninguno que no hubiera tenido sueños eróticos con esa criatura. Enrique, lógicamente no era de piedra y tonteaba constantemente con Vanessa, la becaria aludida.
En cierta ocasión, Bárbara subió a la planta de Enrique y pudo ver con sus propios ojos cómo la ramera de esa becaria le hablaba, desde su asiento, con una pícara sonrisa a su marido, el cual estaba de pie, e incluso le tocaba el brazo y el bolsillo del pantalón:
- Cuando quieras me preguntas lo que necesites, Vanessa.
- Entendido Enrique, te lo tendré en cuenta y no dudaré en preguntar lo que necesite,... aunque me parece que me hará falta mucha ayuda ... tuya -- En ese momento la mano de Vanessa casi se cuela en el bolsillo del pantalón de Enrique, en un conato por sobar lo que pudiera del cipote de su mentor.
- Uuuuuhhhh,.... tu quieres algo más que mi... ayuda
- Enrique,... te lo tengo que confesar,.... yo,... quiero MUCHA ayuda tuya.... ayuda en PROFUNDIDAD. ¿Crees que podrías?
- Uffff,... encanto,... no me pongas nervioso...
- Nervioso, ¿a ti? Jajajajaja, permíteme que dude que te pongas nervioso... Un hombre tan atractivo como tu, tiene que estar acostumbrado a muchas mujeres,... seguro que no te pondrías nervioso conmigo... No te lo permitiría....
En esos momentos irrumpió Bárbara en la escena y rompió de cuajo la situación. Enrique medio resoplaba por sentirse aliviado ante la aparición de su esposa, medio resoplaba por estar recibiendo una soberana invitación de liarse con un bombón de hembra.... En cualquier caso, en su mente se empezaba a gestar la posibilidad de saciar el apetito de aquella ricura aprovechando cualquiera de las infinitas circunstancias que la dinámica laboral le brindara. Bárbara no hizo mención alguna a lo que había presenciado y reclamó a su marido con un gesto de su mirada para hablar con él aparte.
- ¿Qué de ligoteo en el trabajo? Mnudo granuja estás hecho. Ya se que eres un cerdo con la bragueta floja. Lo único que no quiero es comerme las babas del coño de esa fulanilla cuando te chupe tu rabo, so cabrón! Y menos caso a las novatillas y más caso a tu mujercita, ¿acaso te olvidaste que soy tu puta?
- ¿Pero has visto lo zorrita que es? Me chifla. Pero no te preocupes,... no creo que caiga. Esta es de las que mucho hablar pero luego se cortan y no quieren hacer nada de nada.
Bárbara miró con incredulidad a Enrique, y le retó a que sostuviera lo que estaba diciendo:
- Bueno, ya veremos si me la trinco. Bárbara, que andamos muy liados últimamente en el departamento,... con esto de la crisis, se nos acumula el trabajo...
Bárbara se marchó, tras tratar con él un asunto de trabajo, pero dejando a su marido con la entera sensación de que ella sabía que acabaría tirandose a la becaria de su oficina. El cerdo de su marido tenía que recibir una lección magistral de zorrerío de su parte, Así que urdió un plan, en segundos, para demostrarle a ese cabrón quien es la más puta de todas. Ella. Y su determinación fue hacer que no le quedara a su marido duda alguna. Y, por supuesto, ella misma, por pura afición al morbo, iba a descubrir el sitio y momento exactos en los que el golfo de Enrique pretendía encalomarse a Vanessa, la becaria. "No hay nada más previsible que un hombre", se decía a sí misma. "Aunque no quiera, acabaré pescándole con esa furcia".
Nada más regresar a su área de trabajo, a Bárbara le aguardaba una complicada reunión en la que iban a negociar un contrato estratégico. En ella estaban depositadas buenas dosis de confianza, por parte de sus mandos. Recogió sus notas y su portátil de su escritorio y se dirigió a la sala de reuniones. Allí le estaba esperando un colega suyo junto con la visita que habían recibido, un representante de la compañía con la que tendrían que cerrar sin más demora los aspectos esenciales de ese acuerdo. Allí estaba él, un seductor nato, aguardando el momento,.....
(Continuará)
Ensalada de fotos de subrayada en fluorescente para la líbido, revuelto con un texto en voz de off que te susurra al oido una historia, una reflexion o mis propios pensamientos carnales. Y de aderezo salsa crema con sabores desde dulce fantasía hasta ultrapicante perversión.
lunes, 10 de junio de 2013
lunes, 3 de junio de 2013
Las miradas de la Lujuria (Verbastimulu)
Te miraste a ti misma a través del espejo mientras realzabas con maquillaje el poder sensual ymorboso de tu mirada. Sabes que arrebatas. Sabes que una mirada inteligente puede hacer lo mismo
contigo y conquistar tus deseos, y hacer que te sientas dulcemente indefensa ante lo que el poseedor
de esos ojos que te contemplan te podría hacer sin contemplaciones,… te encantaban esa clase de
pensamientos mientras continuabas protegiendo con cacao transparente tu labios, otro de tus bien
conocidos atributos especialmente acompañado de una sonrisa, que junto con tu mirada bien podría
ser un cóctel explosivo. Un agitado cóctel.
Hoy te sentias destructora. Poderosa. Matadora. A la vez que insolente. Y eso te encantaba. Tu aura
se expandía con esa sensación de poder que se siente cuando una se siente más guapa que nunca. Tu
delicioso cuerpo lo habias vuelto a envolver en esas finas y ceñidas prendas que tan bien colorean
tus curvas y las vuelven calladamente insinuantes. Ladrona de pasiones. Así es como te querías ver.
Quedaba poco para que tu y tus amigas os encontrarais en breve en el punto de encuentro habitual.
Primero llegó una, luego otra y poco a poco se fue congregando el pequeño grupo de cinco o seis
amigas. Algún que otro chico estaba presente también, invitado por alguna de tus inseparables
amigas. Pero estas compañías pasaron desapercibidas para ti, pues estabas concentrada en saludar y
charlar con tus amigas, apreciando lo guapas que estaban e intercambiando positivismo con ellas.
Por fin llegasteis a uno de los clubs que más frecuentabais. En seguida el ritmo del house os
invadió, la cadencia africana y el martilleo atábico te volvió a recordar el instinto tribal que reina
dentro de ti y suponias que en el resto de la humanidad también. Un instinto tribal realzado por el
oscuro y sugerente entorno de neones, diodos luminiscentes, parpadeantes y pequeñas pero potentes
bombillas,… Te acercastes a la barra a tomar algo, junto con una amiga,… y allí vistes cómo unamirada te observaba… fugaz. La vistes perfectamente clavada en ti,… menos de un segundo de
intensidad, alumbrada por un flash coincidente en el momento, entre la multitud enfebrecida por la
progresiva transición musical que se avecinaba y que provocaba el ensalzamiento de la liberación.
El momento perfecto para mirar y ser mirado.
Te tomastes esa copa a la par que el ritmo iba subiendo por tus piernas, tus bien torneadas piernas,
como un amante en su aproximación, e iba ocupando tus articulaciones flexibilizadas por el trago,
haciendolas más elegantes, liberando movimientos repletos de sensualidad y femenina destreza. Y
en otro flash… lo vistes a él. Esos ojos. Fijos en ti. Hasta que la oscuridad del local lo volvió a
esconder. Lo vistes en la barra, en el lugar donde hace un rato te encontrabas. ¿Sería capaz de
olfatear tu aura, tu presencia? Te inquietaba ligeramente ese segundo encuentro.
- Bárbara,… ¿has visto cómo te miraba ese? No ha parado de mirarte en un rato…
- ¿Quién dices, yo no veo a nadie?
- Uy, si, es que ya se ha ido,…. Ya te diré quien es. A lo mejor te gusta y todo eh???
El saber que alguien te podía estar escrutando silenciosamente, tantear tus formas en su intelecto,acariciar con sus visiones tus pechos, lamer con sus ojos tus nalgas, frotar con sus miradas tus
caderas,… te hacía sentirte deseada,… recompensada por gustarte a ti misma, por sentirte más
conquistadora que nunca.
Sin saber cómo comenzastes a bailar secretamente para él. Sin saber quién era. Sin saber más de él
que los exiguos fotones que arrojaron sus brillantes iris hacia ti en un par de instantes. Te sentías
diosa, tus brazos tanteaban tu cuerpo con el baile en una liberadora danza, tu cintura se contoneaba
del modo más sensual al ritmo marcado por el DJ, tu cuerpo entero se sentía articulado por las
vibraciones, por los impulsos acústicos que inundaban la pista de baile. Deseabas ser observada,
deseabas que volvieran a caer hacia ti esa mirada de nuevo.
Otro flash cruzó vuestras miradas, justo cuando la multitud no bloqueó la visión directa. Sabias que
era él por esa forma de observar, penetrante y un tanto descarada. Atrevida, osada,… inteligente.
Por eso la pudiste discernir entre otras que contemplaban tu cuerpo danzante. Se estaba
aproximando a ti, y eso no psarecía importarte. Más bien al contrario. Sin querer evitarlo tu misma
te comenzastes a sentir tu piel y tus pensamientos sugestionados por el implacable acercamiento,
silencioso, intrigante y misterioso.
Os mirasteis de frente, en la más profunda quietud que callaba vuestras bocas envueltas en el
bombeante sonido que os envolvía. Tu mirada salpicaba de curiosidad el rostro de él. Sin nombre.
Para ti era él. El hombre aparecido como una misteriosa daga cortando el ritmo de los
acontecimientos previstos para la noche. Pero a ti eso no te importaba como buena amante de los
descubrimientos. La noche te invitaba a sumergirte en la aventura de lo desconocido, de lo
inesperado, de lo que a ti te otorga la sensación de vivir por primera vez pues esa es la sensación de
sentirse viva. Leias en sus imperceptibles gestos faciales una pregunta entera dirigida hacia ti,
incrustada con sus ojos, captada en estereo por tu sexto sentido y por tu razón. Y lo que
comprendiste no dejaba pie a otras interpretaciones. Porque lo que comprendistes fueron tus propios
deseos, deseos que encienden tus profundos calores, deseos que debias satisfacer…. Te sentistes
subitamente necesitada de calor. Él, con sus verdes ojos, te estaba haciendo sentir con su mirada
indecentes caricias en tu morbosa mente. Si morbosa. Te encantaba reconocertelo a ti misma. Te
podia llegar a poner el propio concepto que tenias sobre ti misma. Y ese ser masculino que estaba
ahora frente a ti había detonado tu pequeña caja de Pandora donde cobijas tu líbido, con
prácticamente su sola presencia.
Sin más preámbulo él te acarició la mejilla mientras su pulgar se deslizaba con dulzura por tus
labios, esos que sabes exponer tan provocativamente…. Y tu contraatacaste. Le chupastes el dedo,
lo rodeaste con tus labios y lo azotastes con tu lengua, mientras os mirabais fijamente
intercambiando óptimamente el deseo. Querias ser dulcemente malévola, pues comenzabas a
sentirte encendida, caliente y necesitada de que el hombre de esos ojos te otorgara esa noche su
placer. Su otra mano tanteó tu vientre y fue recorriendo en la sombra de la oscuridad tus formas,…
acariciandote en secreto, escondidos entre los destellos, entre las parpadeantes penumbras, entre la
confusión y entre el mar de sonido.
Te sentías adherida a esa mano, que palpaba tus pezones por encima de tu ropa y que delataba tuexcitación. Le pedistes más con tu mirada. Igual que él hacia contigo, le hablabas con tus ojos, le
contabas que sus dedos te estaban castigando de placer,… le advertías que pronto aparecerían tus
quejidos y que te aproximabas al estado de incandescencia.
Te tomó de la mano y le seguiste. Aún tuviste tiempo de hacer que una amiga tuya se percatara de
que abandonabas la fiesta. Salisteis fugazmente sin armar ninguna clase de escándalo. Sin mediar
palabra.
El silencio permanecía entre vosotros. Mientras, llegasteis a un chalet situado en una zona tranquila,
pacífica, completamente apartada de la civilización. La quietud de los aromas silvestres rodeaba el
firmamento repleto de estrellas. Un camino señalizado por pequeños focos os atrajo hasta la entrada
de la aislada edificación.
El interior era diafano. Grandes cuadros o discretas esculturas del más puro estilo vanguardista
abarcaban grandes porciones de algunas paredes, mientras otras quedaban completamente huérfanas
de toda clase de elemento decorativo. Un hogar desnudo, cuyo epicentro era un conjunto de
discretos sofas blancos en piel circundando a una cómoda y espesa alfombra de color crudo. El
suelo, de mármol negro, ofrecía un toque de exotismo y de originalidad. Una chimenea, situada
cerca del centro geométrico de la gran estancia, se mostraba frente al espacio de descanso, en lugar
de la popular television. Aquel era un lugar para la evasión, como demostraba la sencillez, y la
sobriedad del contexto creado por el decorador de esa casa.
Él te tomó de tu mano y te guió hasta el sofá. Tu intuición dialogaba perfectamente con su lenguaje
corporal, sin necesidad de palabras… Te abordó por fin,… besándote en el cuello, anticipándote de
esa forma que podría ser vampiro de tu placer, bebedor de tu esencia, calmante de tus tensiones, de
tus pasiones. Te dejaste hacer. Miraste con fuerza, con la clara evidencia de que te gustan las
bocasconquistadoras de cuerpos, de que tu desboque podría ser inminente, con esa nerviosainyección de adrenalina que se siente cuando se toca un cuerpo nuevo…. Te magreó por encima de
la ropa,… directamente,… mientras te contemplaba el cuerpo soberano con el que la naturaleza te
había dotado,… te sobaba sobre tus pechos, mirandote a los ojos y queriendo beber tu deseo,
escrutandote el morbo en los labios,… dejaba resbalar su mano por tu espalda y caderas hasta tus
nalgas,… te sentistes tocada, muy tocada, y eso provocó en ti una reaccion instintiva que te obligó a
poner tu culo en pompa para que pudiera ser más tocado aún,… y sacastes los pitones de tus pechos
para que pudieran ser contemplados como perfectos adornos de tu cuerpo de mujer. No se dejó
esperar la reacción, pues esa provocación tuya fue respondida de inmediato con sendos toqueteos de
ambas manos de ese hombre de mirada hipnotizante. Sentías un hervor incontrolable sobre tu piel,
sobre los pezones, sobre tu pubis….
Y él se alejó sin previo aviso hasta el mueble-bar. Rápidamente preparó un par de cócteles. Te
acercó el tuyo y brindasteis. Un trago de delicioso sabor desconocido. Tan nuevo para ti como el
entorno. Tomasteis unos sorbos en aparente calma, pero sólo otorgando escasos instantes de tregua
a tu abordaje, al de tu cuerpo, al de tus deseos, al de tus piernas perfectas, al de tu silueta,…
Se colocó tras de ti para libar tu nuca, para darte calor con sus besos,… mientras te agarraba por la
cintura con sus manos…. Mientras sus dedos iban deslizandose en un dulce tanteo por tu vientre,
por tus pechos, por tu pubis,…. Recorriendo enteramente tu territorio,… colándose de vez en
cuando entre tu ropa,… recorriendote tus brazos, haciendo que se calcara sobre tu piel una marca de
placenteras y tenues caricias. Te comia el cuello, te devoraba la comisura de la boca, mientras tu
sentias su mano sobre tu cuello, mientras sentias en tus nalgas un falo erecto situandose en su
canalillo, presionando sobre ti, queriendo romper la fina separación entre tu incipientemente
humedecido sexo y la rigidez de esa verga de macho luchando por salir de su prision.
Pusistes la mano sobre sus pantalones, y otra sobre sus nalgas, presionandole contra ti,…
expresando tu deseo de ser fornicada, poseida,… rematada de placer como a una buena hembra.
Entonces todo se aceleró salvajemente, sin querer ninguno de los dos que se desperdiciara ningunadécima de segundo sin sentir el cuerpo del uno sobre el del otro. Os desnudasteis. Os seguíais
mirando, retandoos, en un duelo de morbo donde el superviviente sería el que tuviera el orgasmo
más débil. Por eso os afanabais en expresar con vuestros gestos las más viciosas expresiones,…
para enardecer al otro. Con tu lengua, con tus labios te mostrabas provocativa, voluptuosa,…
mostrabas tus encantos jugando con ellos,… ofreciendo tus tetas haciendo que tus manos fueran sus
copas, presionándolas entre ellas, acariciando tus nalgas y mostrando tu sexo expuesto de mujer en
celo. Él te miraba con el deseo de querer entrar en tus entrañas, con el deseo de lamer con su lengua
tu monte de Venus y el cálido valle que acoges en el centro anatómico por el que circula la energía
positiva del placer.
Querias que te lamiera de una vez, y con una hábil mirada le instruistes dónde tenía que aplicar su
lengua: entre tus ingles. Y entonces comenzó no sólo a chuparte, sino a lamerte, a humedecerte, a
colocar su cara frente a tu culo expuesto, donde su boca caliente y viciosa libaba sin cesar tu coño,
mientras tu auxiliabas separando ambos hemisferios de tu culo alzado para esperar a una lengua que
te empezaba a follar, mientras tu clítoris era succionado por unos labios que obscenamente
propinaban saliva. El vicio envolvió a vuestro caliente contexto. Te giraste y agachaste para
saborear el hermoso capullo que tenias frente a ti y que te quitó el aliento. Tu dedicación hacia ese
delicioso instrumento fue recompensada con una exquisitamente sucia mirada de deseo hacia ti,…
igualmente le correspondistes con una lujuriosa pose de tus ojos clavados en los suyos mientras
continuabas la adoración de esa polla que necesitabas urgentemente sentir dentro de ti batiendo tus
entrañas, ….
Te alzastes y te ofrecistes tumbandote en el sofá, con tus piernas bien abiertas, descubriendo tuhermoso tesoro, tu delicioso manjar ante él, que no pudo evitar volver a lamerte antes de presentar
su cimbrel ante la entrada de tu vagina, donde estuvo jugando con morboso vicio frotando su
hinchado capullo contra tus empapados labios.
Por fin entró, haciendo que su falo explorase tu interior y estirase los pliegues de tu vagina,
mezclando el calor de ambos así como las lubricantes esencias que ambos tributabais a la pasión del
momento. Pronto el pausado ritmo fue dando lugar a una cadencia mayor, donde sus embestidas
hacían que tu cuerpo entero temblase, haciendote sentir como la mayor diosa del deseo. El instinto
follador se había instaurado en vosotros y lo único que rompía el silencio eran vuestros silenciosos
y contenidos jadeos y vuestros fluidos chocando entre vosotros. Tus pezones erectos se alzaban
hacia el cielo delatando que una descomunal excitación te poseia, tu mano embadurnada de vicio
jugaba con tu clítoris con el ansia de mantenerte siempre polarizada cerc
a del orgasmo. Ese macho
se volcó hacia ti y te comió salvajemente la boca, mientras acrecentaba la fuerza y el ritmo al que se
hincaba en ti, demostrandote cuánto placer le otorgaba tu caliente coño. Y mientras tanto, te volvía
a follar paralelamente con su mirada.
Entonces te alzó y te intercambió el papel, haciendo de ti una amazona que controlaba en todo
momento cuándo y cuánto de la barra del placer de ese amante te querías incrustar hasta el fondo de
tu cueva. Te dejabas caer sobre él para sentir mejor cómo vuestros sexos impactaban el uno contra
el otro. Tu encarnado rostro mostraba la deliciosa turbación que te invadía y exponía tus tetas, ahora
embadurnadas de vicio, ante tu amante, el cual no dudó en humedecer sus dedos con tus fluidos
vaginales para calmar el hambre de lujuria de tus pezones,… A duras penas resististe sin correrte,…
pues querías hacerlo en tu posición favorita, siendo penetrada a cuatro patas como un animal,
querias sentirte completamente deseada, con un macho completamente salido y lleno de vicio y
deseo por ti, por lo que te dedicaste a lamer un falo empapado en tus propios jugos con el que te
deleitaste viciosamente.
Tu mirada hacia atrás reflejaba la capacidad de succionar pollas que tenia tu coño en ese momento.
En un momento sentistes de nuevo esa polla lujuriosa hundirse hasta lo más hondo de tu cuerpo de
hembra, de una sola estocada. Un cimbreo colosal de vuestros cuerpos atrajo más deseo a vuestros
ánimos. La música de los jadeos se había intensificado y tu sentimiento de yegua montada por un
jinete salvaje se acrecentaba a cada minuto que pasaba. Tus nalgas golpeaban en el vientre de ese
ser follador que tenias tras de ti, provocando un temblor sobre tus tetas que apreciabas de forma
deliciosa. Eras agarrada por unas fuertes manos que te atraian , que deseaban que queria que te
hundieses ese instrumento dentro de ti. El fuego se había apoderado de tus ojos, ya no eras dueña de
ti, eras una extensión de tus fibras nerviosas, eras una mera embajadora de tu mente a punto de
alcanzar el éxtasis. Y repentinamente sentistes una lengua lanzar fuertes lamidas desde tu almeja
hasta tu ano… para luego volver a atravesarte, para luego volver a mirarte, tocarte, sentirte….
Jadeabas sin cesar,… enloquecías por momentos,… dejandote ir,… dejando que se aproximara por
si sólo el placer hasta el centro de tus placeres,… permitiendo que una oleada de electrizante placer
te invadiera, … mientras exponias todo tu coño abierto para ser más penetrada,… más follada por
una verga de macho…. Hasta que sentistes un orgasmo que hizo que tu coño se deshiciera en aguas
calientes, chorreantes por tu entrepierna,… mientras sentias que una lengua recogía los restos del
néctar desprendido por tu sexo…. Mientras el hambre de sexo te había dejado derrotada por
instantes …. Pues deseabas devorar ese pedazo de carne para extraer de él hasta la última gota de su
semen…. Tus mamazos pronto dieron sus frutos, que recogistes como una golosina con tu boca,…
implacablemente…. Tu mirada fue suficiente como para derrumbar el imperio que te otorgaba el
placer.
caliente silencio….
viernes, 24 de mayo de 2013
Misiva y succión para una furcia (Verbastimulu)
Hola furcia de mis delirios,
Me miras con la lascivia de tus ojos orgasmados. Me miras a los ojos de furiosa ansia de darte placer. Me miras bajando la mirada hacia tu coño, por entre tus tetas empitonadas, observando mi boca abierta y engullendo completamente tu clítoris, tus labios menores, y sientes cómo tanteo a mis anchas tu chochazo con mi lengua, cómo te erosiono el punto G con ella, y cómo mis labios ensalivados se fruncen, en ocasiones, con tu almeja, al son de los espasmos de tus corridas, pues tu raja está hipersensible ahora que se ha emborrachado de mi boca, de mi aliento, de la humedad que emana y enama sin parar de ella, del mismo modo en que mi cipote chorreante deja un reguero de cachondez debajo de ti.
Sabes que estoy pausando el momento, que quiero más, que es como estar en un semáforo en rojo, aguardando en esta ocasión la recuperación de tu sexo, pues sientes y sabes que mi sed de ti es infinita e ilimitada, y que, si se pudiera firmar, dejaba mi alma permanentemente succionando tu raja viciosa. Me unto la mano con mi precum, caliente, gelatinoso, fluidificante, y te lo pongo en la capsulita que envuelve a tu clítoris. Dejo que resbale, y te pajeo como si tuvieras una pequeña polla entre las piernas, te descapullo y te descapullo, te aplico mi aliento y te miro fijamente a tus grandes ojos y te jodo con toda la fuerza de mi mente.... Nada es capaz de saciar mi vicio por tu sexo. Nada. Mientras te pajeo de esa manera, te aplico mis labios húmedos, para que sientas mi mamada, mi sucia mamada, la avidez de mis labios por tu piel erógena, para que sientas una suave succión que habrá de elevarte de nuevo a la gloria de tu éxtasis, al que quiero ir contigo, conectado a tu capullo, a tu falo femenino, rebosante de terminaciones nerviosas a las que adorar con mi saliva. Me pierdo en un sinfín de círculos aplicados para ti. Me obsesiono con que este momento sea eterno, sigo el curso del sendero que te inunde de cachondez, sin mediar pausa, inicitando a tu chocho a la perdición del delirio que más te gusta, esculpiendo un nuevo orgasmo para ti, sólo para ti, único y deleitante, hasta que el coño y tu culo rebosen tanto de vicio que explote, que estalle en una nueva corrida infernal...

- AhhhhhhhAAAhhhhhhhh
- MMmmmmmmsssssssss
- PPPffffffffpppffff
- SSSSlurp.... zorra, no se puede ser más puta,.... mmmmmmm
- SSSSSiiiiiiiiiiii, Cheby del demoniooooo,..... mmmmaaaamaaammmeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee!!!!
Y no tengo deseos de parar jamás....
te escribo la presente misiva para hacerte saber que no ceso de regodearme con tu tu exquisito perfume de zorra, que me envilece y me perturba hasta la saciedad, que me hace sentir que cada vez que mi mano acaricia mi sucio falo, es la tuya la que realmente se está encomendando a darme placer. Mi boca, mientras tanto ,palpa en el aire el sabor de tu entrepierna y busca y busca la fragancia de tu coño, que se abre según las oleadas de aireque hace mi lengua llegan en gorma de calor al susodicho sensor de placeres infinitos que tienes instalado entre las ingles.
En esto que siento que aterriza la humedad sobre mi boca, que percibe algo caliente, pero que no acierto a saber bien de qué se trata, pues tengo los ojos cerrados, imaginandote conmigo. Ignoro si es tu chocho superhúmedo o si es tu boca ensalivada y caliente. Pero me da igual, porque sintiendo tu ilimitada calidez, saboreando tus esencias, absorbiendo tu cachondez, de cualquiera de las maneras, me siento en pleno contacto con tu vicio.
Sigo y sigo hurgando con mi lengua juguetona y repentinamente siento un gemido tuyo, un quejido de gusto, de soberano gusto, y también un pequeño alud viscoso que sin duda son tus jugos que rebosan de tu raja húmeda, y que tomo agradecido como mi alimento. Te imagino retorciendote de vicio, sabedora de que es tu oficio favorito el que estás ejerciendo en estos momentos, y te imagino llena de plenitud y de vigor, en tu elemento, en los preliminares de la fornicación que se avecina, que es preludio de una conexión lasciva que no se sabe aún si acabará en un agotador y revitalizante orgasmo con mi lengua hurgando en tu culo o con mi capullo inflamado rellenandote el coño o con una clavada inmensa sobre mi cipote en la que centenares de miles de empujones en tu punto K te habrán provocado un sinfín de ráfagas de corridas.
Cómo te siento el calor de tus labios menores, hinchados a más no poder, y regocijándose de puro vicio. Te siento ya brincando levemente sobre mi boca, la cual dejo erecta, procurando frotar bien la entrada de tu raja, sin prisa, sin interés en que cese el momento. Se que según brinques, te darás cuenta, aún más cuenta de que sólo una inconmensurable ramera gozaría tanto como tu lo haces, y por eso, por guarra, por infinitamente cerda, te mereces el soberbio regalo del orgasmo.
- Ahhhhhh aaaahhhhh!!!!
- Ahhhh Ahhhhhhhh mmmmmssss
- Siiiisiiissss, vamoosss!!!! Jodida furcia!! Dame tu corrida en mi caraaa!!! Mira cómo refriego mis morros contra tu chochazoooo!!!!! Córreteeeee!! Córrete con mis labiossssss!!!!
- AAAhhhhAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!!!!!!!!
Sabes que estoy pausando el momento, que quiero más, que es como estar en un semáforo en rojo, aguardando en esta ocasión la recuperación de tu sexo, pues sientes y sabes que mi sed de ti es infinita e ilimitada, y que, si se pudiera firmar, dejaba mi alma permanentemente succionando tu raja viciosa. Me unto la mano con mi precum, caliente, gelatinoso, fluidificante, y te lo pongo en la capsulita que envuelve a tu clítoris. Dejo que resbale, y te pajeo como si tuvieras una pequeña polla entre las piernas, te descapullo y te descapullo, te aplico mi aliento y te miro fijamente a tus grandes ojos y te jodo con toda la fuerza de mi mente.... Nada es capaz de saciar mi vicio por tu sexo. Nada. Mientras te pajeo de esa manera, te aplico mis labios húmedos, para que sientas mi mamada, mi sucia mamada, la avidez de mis labios por tu piel erógena, para que sientas una suave succión que habrá de elevarte de nuevo a la gloria de tu éxtasis, al que quiero ir contigo, conectado a tu capullo, a tu falo femenino, rebosante de terminaciones nerviosas a las que adorar con mi saliva. Me pierdo en un sinfín de círculos aplicados para ti. Me obsesiono con que este momento sea eterno, sigo el curso del sendero que te inunde de cachondez, sin mediar pausa, inicitando a tu chocho a la perdición del delirio que más te gusta, esculpiendo un nuevo orgasmo para ti, sólo para ti, único y deleitante, hasta que el coño y tu culo rebosen tanto de vicio que explote, que estalle en una nueva corrida infernal...
- AhhhhhhhAAAhhhhhhhh
- MMmmmmmmsssssssss
- PPPffffffffpppffff
- SSSSlurp.... zorra, no se puede ser más puta,.... mmmmmmm
- SSSSSiiiiiiiiiiii, Cheby del demoniooooo,..... mmmmaaaamaaammmeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee!!!!
Y no tengo deseos de parar jamás....
Etiquetas:
boca,
carta,
chocho,
comida,
coño,
cunilingus,
furcia,
lengua,
orgasmo,
puta,
succion,
zorra
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
.jpg)


.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)





