martes, 29 de marzo de 2011

Relato de sensaciones - (Tactile Erotico)

Nota del autor:  
Como preámbulo a este relato diré que lo catalogo como un relato de nivel 2, según mi sistema personal de clasificación de los relatos eróticos, el cual viene dado por el grado de depravación e intensidad sexual y libidinosa que trata de evocar. Siempre se ha de tener presente que un texto de estas características implica una clara intención de provocar en quien lo lee sensaciones y estímulos que desaten en mayor o menor medida los instintos más carnales que poseemos. Eso, junto con el grado de sensibilidad de cada cual a un mismo estímulo erótico, conforman una pareja de parámetros que yo simplifico en uno sólo, combinándolos, para establecer esa graduación en niveles. 
Así pues el nivel 1 ("softender") es sugerente, sutil, y es lo que muchos califican como "erotismo de buen gusto". Para mi el gusto es algo muy personal y no existe ni el bueno ni el malo, aunque existan conatos de uniformizarlo, infructuosamente, por supuesto, pues el ser humano es diverso, pues así lo ha dispuesto la naturaleza a través de la genética. En cualquier caso los relatos "softender" son vaporosos e incluso reflejan muchas veces la inocencia erótica que aún muchos de nosotros poseemos. La ternura se mezcla con la sensualidad y siempre la sensibilidad está presente.
Seguidamente el nivel 2 ("tactile erotico"). En este otro escenario, son evidentes los contactos genitales, representados con una especie de prosa poética cargada de sensualidad, asomos de lujuria y donde se incita fuertemente a ejercitar la imaginacion basada en imágenes mientras se lee. El lenguaje está repleto de clase, si bien existen destellos pervertidos. Es para muchos el clásico erotismo.
El nivel 3 ("Verbastimulu") inyecta, no sólo imágenes y contenido táctil en la imaginacion de quien lee estos relatos, sino también un lenguaje incipientemente depravado y en ocasiones muy contadas también sucio. Es sexo puro. Libido pura. Los instintos se desatan, pero no alcanzan los grados superlativos de sus niveles superiores. Es pornográfico.
El nivel 4 ("Depravata") acomete registros de lenguaje nitidamente sucio, sexualmente visceral y evidentemente soez. Busca agitar debidamente, para las líbidos más acostumbradas y enviciadas, su sistema límbico de pleno. Las putas, los cabrones, los regueros de semen y las hembras viciosas aquí son los habitantes principales. Sumamente estimulante e irresistible. Quien se inicia en este nivel suele experimentar una sensación de vértigo al reconocer que en una oscura parte de su interior, la llamada al más abyecto y depravado modo de fornicar, resulta, para su grata sorpresa, algo con lo que se reencuentran después de haberlo tenido olvidado durante tanto tiempo como una vida entera. Es el nivel superlativo.
El nivel 5 ("Daemonico") se recrea en el sexo por el sexo, en el placer por el placer, buscandolo a través de las máximas expresiones de lo pervertido, incluyendo la sumision extrema y gestos de violencia no consentida (aclaro que soy un pacifista declarado y la violencia no la apoyo), uso del cuerpo ajeno como un mero objeto,... por encima de ese nivel, las prácticas sexuales empiezan a entrar en el terreno de lo patológico. No me considero capacitado para clasificarlas y prefiero dejarlas fuera de una clasificación de relatos para mentes y líbidos sanas, cada cual con sus necesidades y gustos.
En esto que pueden suscitarse muchas cuestiones acerca de cómo clasificar una historia en particular Por ejemplo, ¿en qué nivel podría ser catalogada una orgía? Pues dependiendo del tratamiento literario que se le de, dependiendo de qué palabras se usen para colorear la misma escena (y también de la escena en sí, hasta cierto punto), podría convertirse en una escena de cualquiera de los niveles mencionados. La cuestión estriba en la intensidad del lenguaje empleado, básicamente. En ese sentido me gustaría anunciar que, dado que un servidor disfruta tanto de la crear un relato de nivel 1 como de otro de nivel 5, creo oportuno avisar anticipadamente a la lectura, con qué tipo de historia cada cual se va a encontrar cuando lea una de estas mis historias. 
Y mis disculpas si la definición de niveles aparenta ser abierta, pues tampoco querria perfilar cada uno de los niveles nítidamente. Prefiero que siga siendo un poco al gusto de cada cual el cómo clasificar un relato. Yo doy mi punto de vista subjetivo de los mismos. Y que cada cual haga lo mismo. Justo como es el erotismo; resbaladizo y escurridizo. Y ahora he aqui mi querido "Relato de sensaciones" (también disponible en audio-relato,.. bajo demanda). 

Cheby Dirval
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Quiero ser tu mejor amante, el que haga que te abandones por completo a las sensaciones venideras, el que facilite tu lujuria, el que enardezca todos y cada uno de los nervios que perciben sobre tu piel mis caricias.


No pienso en nadie mas que en ti,... ahora soy sólo tuyo,... de nadie más... hoy mi placer es el que tu me des, sólo tu,.. nadie más que tu estará conmigo hoy, esta noche. Nadie más existe para mi. Tan sólo tus manos son las que imagino, tan sólo son tus pechos los que ansio besar y atormentar, tan sólo deseo explotar el alto nivel de deseo con el que soy seducido por ti. Nadie más existe.

Mis sentidos te pertenecen,.. haz con ellos lo que plazcas, desviste mi camisa y arroja tu mirada sobre mi torso, el que me desespero por que sea tocado descuidadamente por tus manos femeninas, acariciado, envenenado por la pasíon de un ligero roce de uñas.

Mis labios necesitan sentir la acidez de tu piel, envolverte a besos, desquiciarte por sentirte sólo vestida con ellos. Exploro rincones de tu nuca, sintiendo tu aroma de mujer, que me embriaga, que me hace jactarme de la fortuna de tenerte cerca, que me impulsa a trazar una ruta por tu cuello, por los lóbulos de tus orejas,... por tu boca,... mmm,.... tu dulce boca, en la que recojo néctares imposibles, en la que me despojo del sueño tan ansiado por besarte, en la que me recreo, en la que me quedaría perdido para siempre...

Esa boca mágica que fustiga mi creciente pasión, que arremete con fiereza provocando a mis instintos, que se apodera de mis manos y me guia sobre tu vestido en un magreo que comienza a ser indecente, pero convierto en apasionado,... toqueteo ya tus pezones sobre la prenda que te viste, te palpo la espalda, casi rozándote, te libo los labios, me enzarzo en tus comisuras, me detengo en tu cuello, y te vuelvo a besar perdiendo mis manos en tu cabello y acercandote a mi cariñosamente por tus nalgas. No hay fuerza, sólo tacto, en esa eterea sensación de placer...


Y la fuerza de tu mirada, de mujer inteligente, de mujer que sabe invocar el espítiru de la lujuria con el contraste entre el blanco de tus ojos y las llamaradas de tu iris. Nos miramos sosteniendo un momento congelado en el tiempo, en el que todo parece perder sentido y sólo el presente es importante. En el que mi ansia crece hasta azotarme, en el que definitivamente sólo tu existes ya. Y me entrego.

Retiro tus tirantes y el vestido cae por sí sólo, lentamente, deteniéndose en tus curvas,... Y te contemplo, te adoro con mi caliente mirada,... No puedo contener mi ansia, y caigo dulcemente al pie de tus tacones y comienzo a lamer con deseo tus piernas, desde abajo hasta arriba, mientras voy resiguiendo con mis manos el recorrido que mi lengua seguirá. Me dedico a una y otra pierna,... reptando hacia tu sexo, embadurnando de mi roce toda tu silueta inferior,... sigo agachado y me pongo frente a tus nalgas,... vuelvo a lamerte,... pero mis manos esta vez parten de tu cintura y se van dirigiendo hacia tus nalgas conforme voy esparciendo besos, lamidas que te refrescan,... Me incorporo dandote la espalda y acerco mis manos a tus pechos, los acaricio por abajo, los rodeo por completo casi sin tocarlos, mientras mi pecho se une a tu espalda, mientras te susurro lo que te voy a hacer al oido, mientras mi falo crece solo y choca entre tus piernas contra tus labios, que noto encendidos, calientes, ....

Ya nada tiene marcha atrás, nada más que pensar en aproximarme a tu cueva en un recorrido de besos húmedos desde tu desfiladero, pasando por la llanura de tu vientre, pasando por el entretenimiento de tus caderas, enloquecedoras caderas de mujer, hasta arribar a la orilla de tu oceano salado, a donde es una exquisitez libar tu esencia de hembra, a donde asistiré a una erupción del volcan de tus sentidos,...

Y ya no puedo evitar erosionar con dulzura la frontera entre tus ingles y tus labios mayores, recreándome con descaro en ellos, usando mis dedos hábiles para tocarte, usando mi respiración para que me sientas.... Ahora paso a conquistar lo que hay entre tus labios mayores y los menores, con toda mi lengua desplegada con descaro,... con toda mi saliva empujandote al placer. Voy abarcando con lentitud más territorio erógeno, enarbolando tu éxtasis paulatinamente, construyendo la figura del orgasmo que te deseo conceder, envolviendo tu clítoris con mis labios calientes rellenos de espesa saliva donde una pequeña lengua remolonea para tu disfrute.
Te noto ida, completamente entregada y sintiendote en ese estado de trance entre la excitación y la lujuria. Te tumbo en el suelo, dejandote en posición horizontal, boca arriba, donde toda mi boca tiene acceso abierto a tu coño de diosa, para beber el jugo divino que emanas y que tanto, tanto me enloquece. Ya me aplico con descaro y te lamo todo tu perine, desde el ano hasta la entrada de tu vagina, ahora abierta, deseando absorber mis dedos, ese que introduzco y es succionado por el magnetismo y la avidez de tus deseos, y que hago que lentamente te fornique, mientras mi pulgar impacta con suavidad en el entorno de tu pepita.

Símbolo de que ya no te quieres estar quieta, me tomas por el pelo, me guías por tu acogedora casa del placer, te refugias en tus pechos, que deseas sean alcanzados por mis hábiles dedos,...

Te dejas acariciar con el más absoluto descaro, te dejas atiborrar de placer, mientras te estremeces, mientras tiemblas del placer que se anticipa,... ya no son mis desdos aquellos que yo conocía, angelicales, inocentes, ... son ahora armas del placer, discípulos de la lujuria, los que juegan y exploran y pasean por tu sexo, distribuyendo el placer allá donde van,..


Mírame así, como no pudiendo más,... yace en el lecho y separa tus piernas, pues tu ingle ahora me necesita, le urgen mis caricias y mis mordisquitos,... y me aproximo a la cautela de tus mares, nuevamente, arropando con mis manos tus caderas, alzandote para que sientas más placer, esparciendo y mezclando tus fluidos con los míos, sintiendote, ... , lamíendote, saboreándote,... sin piedad, sin tortura, sin tiempo que considerar, sin esperanza de que esto termine, ... buscas y tanteas mi falo, ya erecto, pero te torturo privándote de su tacto,... por ir a tus pezones, por morderte los labios mientras mi mano, embajadora, sigue ,...

como tu dijistes,... sigue,..., sigue,...

mmm deliciosa boca,... ansiados pechos, ahora mios, amada piel de la tacita...

... sigue,... embadúrname de placer, ... mucho placer,...

Relevo los embajadores, haciendo que saborees su propia esencia,... corrompiéndote el inmaculado escenario,... con mi falo ardiente emanando primeras simientes, que refriego contra tus pechos, como caricias,.... mezclando todos los aromas en tu piel,...

.... sigue,...

Me hundes ahora tu cuerpo en todo mi rostro, contigo a horcajadas, mientras deseas que te lama y lama, con máximo esplendor, con tus pechos empitonados, alzándose hacia las estrellas, con tu rubor creciente, con tu gesto desenfrenado, con tu tremenda cara de placer ansiando más,...

.... sigue, oooooohhhh,...

así te doy lamo y lamo, tanto el encendido coño como el abierto ano, en el que una juguetona lengua mía desprende sus caricias,...

.... sigue, malditooo,....

Desfalleces y me ofreces el chocho embarrado de lujuria, sólo deseando que te embista de una vez con mi falo ,... pero te sigo lamiendo, acariciando, frotando el coño, el ano, tu vulva entera,... pero en esta coasión con mi tierno glande, encarnado y suculento,... que percibes con exquisita ansia, que hace desearte clavarte en él, pero que no te dejo, no te dejo,....

... siiiigue, por favorrrr,.... damela....

no te dejo, córrete, córrete y será tuya,...

.... ooohmhmmhss por favorrrrrr

... correte otra vez y te la dejaré tocar,....

... uuummmsssss,,yyaaaa, mássssss

... córrete de nuevo y te la hundiré,....

.... siiiiiiigue, siiiiiiiigue, maldiiiiito

... córrete con ansia y seré tuyo.... córrete ahora

.... siiiiiiiiiiiiisiiiiiiiiisiiisiisiiiiii oooohohhhhh

... correte y descansa de placer,....

sábado, 26 de marzo de 2011

Esa mirada...

Sí, me pone a mil esta mirada,... esa sugerente y aparentemente inocente mirada que en realidad señala, indica que el placer recibido es excelso.

La quietud con la que ella contempla el amante degustando el placer oceánico de su rajita,... o la forma en la que ella misma minimiza sus propios toqueteos haciendolos placenteros,.... o esa lenta cadencia de un falo rígido entrando y saliendo de su interior, ... o el estilo de su amiga lesbiana retidando su prenda más íntima,.... todo ello son cosas que pudieran estar sucediendo.

Lo que sin duda sucede es que he tenido que retirar por mi propia cuenta el exceso de excitación al ver ese bello rostro, ese rostro sexual... Ya estoy más relajado....

El afán lácteo

¿Qué tendrán las tetas de las mujeres que no ponen tan salidos? No tengo ni idea... ¿quizás que nos recuerdan a las nalgas, las que protegen el cálido chochete ese que nos follaríamos insaciablemente?

Me da lo mismo. El caso es que nos ponen como burros empedernidos. Tanto es así que como machos que somos algunos, hasta nos lo follaríamos con la misma lujuria con que caerían un culo o un buen coño. Con el morbo añadido de que la cara de placer, la cara de vicio, la cara de puta, cualquiera que sea la cara con que se nos regale de excitación, esa cara, con su boca, está siempre cerca para alternar el placer de la cubana con el de la siempre deliciosa felación.

El ejemplo, en la foto. Esa foto demuestra cuán cerca pueden estar el folleteo vaginal del folleteo bucal. Esta experta hembra (que si quereis puede ser una hembra de las del trabajo, fantasead a vuestro antojo) ofrece sus labios siempre dispuestos a envolver el capullo del cipote que folla sus tetas. Y la vestimenta, el maquillaje, la forma de poner esos labios en estado de alta emergencia, prestos a apagar cualquier fuego, todo en su conjunto hacen de esta bella estampa un auténtico placer.

Y además el morbazo de saber que siempre las tetas y la boca pueden cooperar entre si haciendo una de vagina y la otra del fondo de ese coño que tanto nos gusta tocar y tocar.

Y si está embadurnada en salivas, y otros fluidos naturales ese canalillo deseable, entonces el placer se intensifica por 4.

Si es que tener la polla entre tan tiernos elementos femeninos es una exquisitez...

El morbo de la vestimenta

Con ropa es muy excitante. Puede serlo y mucho.

Es como un buen maquillaje, que puede disfrazarnos de diosa, vampira, furcia, hombre terriblemente atractivo, diablo, sucio macho maloliente, y también puede ajustar nuestros rasgos faciales a la realidad que deseamos que se perciba.

Lo mismo pasa con la indumentaria que llevamos puesta. Es tan importante lo que se lleva como el cómo se viste. Y las posibilidades son tan grandes como las que tiene el artista maquillador que se aplica para seducir con la decoración de nuestro rostro.

Los gestos, las miradas, la expresión facial son otro grado de adorno en el cuerpo.

Todos estos elementos decorativos son armas de seducción, poderosas armas de seducción. Y el ser humano es el único animal de la creación que las emplea.

En ese sentido, tras estos comentarios generales, tengo que destacar lo siguiente, porque me resulta morbosísismo, tremendamente excitante:

- Lo principal: esos labios naturales y carnosos reclamando que la polla encastrada se materialice en los susodichos labios
- Lo principal también: La pose de los pechos sobre la pantalla de un portátil en la oficina. Erectísimos y de bonita forma. Mmmm, no, de una forma exquisita, pues me los devoraría de inmediato si llos tuviera enfrente de mi. Hay que ver lo bien integrada que está la postura de la chica con la mesa, el portátil y el macho encastrador.
- Las coletas improvisadas por un folleteo desaforado por parte del macho
- El vestidito que uniforma y formaliza el folleteo como algo dentro de un contexto conocido.
- Las bragas a medio bajar, que evita que nadi sorprenda el momento.
- Los ojos cerrados de la chica. Síntoma de sentirse penetrada con el cipote hasta los ovarios.
- Los ojos del macho. Síntoma de que el chochete de la chica es delicioso y de que ésta está como un tren. Y con ropa más.
- El cinturón del macho. Delata que sólo se ha bajado la bragueta para sacar un chorreante cipote con el que embestir a al chica.

¿Alguien ve algo más?

El beso perfecto

Mira esto. Haz clic y contempla.

¿No es perfecto? A mi me lo parece. No quiero romper la quietud ni la estática intensidad del resbaladizo pero oculto beso con demasiadas palabras.

Las piernas. Miralas. Están entrelazadas con un relajado equilibrio,... Sólo se escurre el sentimiento por la mano acariciante de una de las amantes.

Yo se cómo se llaman. Son el Sol y la Luna. Son el día y la noche. Son diferentes. Se aman. Y se abrazan. Puede parecer cursi, pero es lo que ocurre.

Los cabellos. Obsérvalos. Caen como caricias sobre los brazos de cada una.

Los labios, no pueden estar más volcados el uno en el otro. No es posible. Yo no lo concibo.

Los ojos. Respetemos la oscura intimidad de la fantasía, del vibrante momento que se dibuja en las mentes y en el aura proyectada por ellas.

viernes, 25 de marzo de 2011

He oido tus gemidos al otro lado del teléfono...





Y deseo que se unan mis dedos a la causa de tu delirio y placer.... mmmm... otorgando mis besos para una dádiva tan deliciosa como ardiente.

Y una vez que mis dedos hayan tanteado algunos rincones selectos de tu piel, que sea mi boca, siempre ávida de besos, la que te escrute los entresijos y resortes que activan tus gemidos,... por largo rato... 100 minutos de tus quejidos de placer se me antojarían como exquisiteces a mis oidos.



Y tras la sinfonía de leves aullidos acompasados de retorcimientos coroprales, nada mejor que una fuerte inyección de instrumento procreador que me tienes envilecido con tus imagenes, con tu acelerada respiración (que pasada oirte) y con tu contoneante silueta, para ejercitar una depravada fornicación, un cachondo coito e invocar a la lascivia y lujuria....

 Mmmmmmmmmmmmmmm.


Esta noche quiero que seas mi caramelo y mi funda del placer.

El afilador

El afiladooooooooooooooooooooorrr !!!!!

Friuriiiiiiiiiiiii friuroooooooooooooo
Friuriiiiiiiiiiiii friuroooooooooooooo

Consuelo se despertó con el entrañable sonido de la pequeña ocarina del afilador. Mmm...hacía tiempo que no pasaba por aquí -- Se preguntaba.

Recordó que tenía unas tijeras que las iría bien un buen repaso, así que se asomó a la ventana de su habitación, sin reparar que estaba en ropa interior.

- ¡Eeeeh! ¡Oigaaaa! ... Aquí, si aquí. -- Consuelo les avisó, y les mostró su escultural pecho tan sólo oculto por un corsé amarillo.

El afilador y el mozo que le acompañaba localizaron de dónde provenía el grito y cuando lo hicieron se quedaron atónitos. Se miraron como imbéciles el uno al otro y de inmediato se sonrieron mutuamente como entendiendo el uno lo que quería el otro. Sin dilación el afilador respondió:

- ¡Ya va señora, no se preocupe que ya vamos!

Ya se estaban dirigiendo al portal de Consuelo cuando el mozo le dijo a su patrón:

- ¡Ha visto jefe! ¡Pero qué pedazo de melones que tiene!
- Calla chaval, que no te oiga... Te digo que esta quiere guerra.
- Si, si... pero esta vez me dejará estar, ¿no? -- El afilador era en realidad un golfo de primera. Sabía captar tales oportunidades en los que una hembra en celo necesitaba el calor de una buena verga. Pero Consuelo no era consciente de las pasiones que había desatado, por lo que lo tendría un poco más difícil.
- Ya veremos. Depende de que no digas ninguna canallada y me dejes hacer a mi primero.

En cuanto llegaron a la puerta, llamaron y salió Consuelo con bata hasta el cuello. El afilador y su mozo se decepcionaron ligeramente.

- Dígame, señora, ¿qué necesita? -- Preguntó el afilador
- Necesito que me afile unas cuantas cosas: unas tijeras, un cuchillo,...!Oh, cielo santo..! -- El afilador mientras tanto se había sacado su polla a medio crecer y se la estaba mostrando a Consuelo, sin previo anuncio.
- ¿Quiere que le afile el coño con esto, también? Tenemos una oferta especial, sólo hoy. -- Dijo el afilador, retando a la señora a contemplar su herramienta.
- Pero oiga, ¿qué se ha creido?
- Toque, toque,... si no le gusta nos largamos y listo, pero hombre no se enfade. -- E afilador sabía perfectamente que tocar la mercancía es clave para convencer al futuro cliente de que adquiera el "producto". EL afilador le tomó por la mano y se la acercó a so polla. Consuelo no pudo resistirse. Aquél hombre tenía algo magnético. Y no pudo evitar notar su calor. Y repentínamente, en un clic, se vio sumida en una situación irreconocible para ella. -- ¿Lo ve cómo le gusta? Ande, deje que le hagamos el trabajo, que no se va a arrepentir....

Y así fue cómo empezó todo. El resto, en las fotos.

miércoles, 23 de marzo de 2011

El encuestador encuestado


¿Veis esta madurita, con qué tranquilidad se beneficia al veinteañero? No necesita apenas moverse para darle gusto al muchacho ni para darse gusto a sí misma, pues su coño es sensible a todo,...lógico, después de tanto tiempo. ¿Y el chaval? Pues está aguantando el tipo para no correrse a las primeras de cambio. Cree que haciendo un buen papel y dejando satisfecha a esta pedazo de señora, le va a volver a invitar a su fiesta particular.

Pero mejor voy por partes y empiezo por el principio.

El pobre Carlos (vamos a llamarle así) estaba desesperado, necesitaba encuestar a demasiadas personas durante esa mañana para poder mantener su empleo de encuestador. Todo el mundo encima le daba con la puerta en las narices y rehusaba contestar a las encuestas. La mañana se le estaba echando encima y se dijo a sí mismo que si no tenía suerte con las siguientes visitas, su suerte estaría echada y perdería su trabajo.

Así que llamó a la casa de Rita (su cara me inspira este nombre), quien le abrió con una sonrisa en los labios y una mirada divertida. Carlos advirtió que esa no era la típica actitud con que se recibe a un encuestador.

- Dime cariño, ¿qué quieres?
- Verá me preguntaba si me concede 1 minuto para hacerle unas preguntas. Yo se las leo rápidamente y así no le molesto.
- ¿Qué es esto una encuesta? A ver -- Rita arrebató el cuestionario de las manos de Carlos y dijo mientras le echaba un vistazo-- Tranquilo corazón, pasa y acomódate. No tengo nada que hacer, así que estaré encantada de responder a tus ... preguntas. -- Dijo devolviéndole el cuestionario.
- De veras, señora, ... tengo un poco de prisa ¿sabe? Tengo que seguir con las encuestas. -- Carlos estaba sintiéndose atrapado en una situación incómoda.
- Ven hombre, -- Le instó Rita, agarrándole del brazo y de la mano -- seguro que si estamos un poco más relajados acabaremos antes.

Carlos estaba perdido. Había perdido el control de la situación. Sólo pudo concentrarse en acabar la encuesta y largarse.

- Sentémonos aquí -- Señaló Rita el sofá del salón -- ¿Cuál es la primera pregunta?

Carlos empezó la encuesta, que iba sobre hábitos de consumo de los hogares de la zona. En un momento determinado, Rita interrumpió el ciclo de preguntas y respuestas.

- ¿No hay preguntas sobre el consumo de condones? -- Rita irrumpió bruscamente, sorprendida por tal omisión.
- Pues no.
- Y porqué no, ¿no es eso también un producto de consumo?
- Si, pero verá, yo me dedico a las encuestas y otra gente prepara las preguntas.
- ¿Y porqué no amplias las preguntas tu solito y le pasas las respuestas a los que preparan el cuestionario?
- Pues yo no puedo hacer eso. Imagínese la cara que me pondría alguno si le pergunto de buenas a primeras eso, sin estar en el cuestionario.
- Ya veo que te falta iniciativa. Preguntarme a mi, a ver qué te respondo.
- Pues dese por preguntada.
- Cariño, ¿cómo te llamas? -- En ese momento Rita alargó su mano hacia el paquete de Carlos, en respuesta.
- ¿Y eso qué tiene que ver? Eh, ¿qué hace?
- Te estoy respondiendo nene. ¿Me vas a decir el nombre o no?

Carlos sabía que la situación ya no era suya. Y probablemente el empleo ya lo había perdido. Por eso, decidió unirse a la fiesta.

- Carlos. -- Dijo tocándole ldescaradamente as tetas por encima de la bata que tenía puesta Rita.
- No nene, ¿cómo se llama tu polla? Quiero que ella me haga la encuesta, no tu.

Aquello enardeció a Carlos de manera que su verga se irguió como un mástil de inmediato y sus manos accediero al interior de la bata de su encuestada.

- ¿Cuál es la primera pregunta que quieres que tu polla me haga?
- Mámala, puta. -- Aquella no era una pregunta, era una orden. Carlos estaba fuera de sí, llevado por sus instintos. Rita obedeció al punto. -- Oh si,..mójala entera,.. en cuanto me hayas mamado bien pasamos a otra pregunta.

Carlos había fantaseado alguna ocasión con que alguna señora de buen ver le hiciera esta clase de proposiciones. Con su trabajo esto era posible, pero el día a día le demostraba que eso era precisamente, una fantasía. Pero hoy esto estaba cambiando.

- ¿No me preguntas por mi chichi? Estoy deseándolo. -- Carlos asintió y arremetió dulcemente con su lengua contra su coño, húmedo y caliente. -- Oh, ... esto son ... mmm ... muchas preguntas... pon que sí me gusta a todo...ahhhh -- Rita no podía dejar de jadear, pues los hábiles lenguetazos de Carlos le hacían perder su control.

- Vamos ahora a encuestar a tu flor, querida señora...
- Llámame puta, cabrón, ahora no soy una señora, soy tu puta. -- Carlos se estaba preparando para penetrarla por delante, no respondió al tono imperativo de Rita pero se detuvo por un momento y sin dejar de mirarle a los ojos, se la clavó a Rita en su húmeda caverna sin contemplaciones. Luego continuó Rita con sus gritos -- Joooooooderrrr, hijo de puta, así es, me vas a investigar entera ¡qué buen encuestadoooorrrr! Esto es lo que me hacía falta que el imbécil de mi marido no me dabaaaaaa... Tengo todos mis nervios encendidooooos.

Rita estaba como loca. Y en un instante ella dió un giro a la situación.

- Nene, ahora me toca a mi encuestarte. -- Se puso a cuatro patas en una silla y le dijo a Carlos -- A ver cómo lo hacer por detrás.

Y así fue como llegamos a la situación que muestra la foto. Yo me puedo hacer una perfecta idea de que los resultados fueron completamente satisfactorios para todos...

... Lo que ni Rita ni Carlos sabían es que aún les iba a deparar más sorpresas ese día.



Cuando Carlos y Rita se encontraban en plena acción un acontecimiento inesperado les sorprendió….

- Jódeme cabrón. Métemela entera…ahhffff. Así….Así. – Rita se encontraba muy cerca de su éxtasis.

Carlos estaba encantado con aquella inesperada situación. Sabía que había perdido su trabajo, pero por el contrario y gracias a él había entrado en contacto con Rita, esta mujer ávida de sexo y pasión.

- Te voy a comer más el coño y te voy a follar como nadie lo ha hecho, mira que estás buena, hija puta. – Él siguió su rítmico bombeo, logrando alaridos de placer de Rita – Ven aca que te voy a dar por el culo, zorra. – Esta forma de hablar, tan sucia y excitada lograba desinhibir a Rita enormemente.
- ¡No! Por el culo no. Eso es sólo para mi marido – Carlos se quedó sorprendido por esa respuesta. ¿Cómo podía ser que este chochito caliente al que su maridito tenía olvidada pudiera pensar ahora de esa manera en ese cornudo?






Súbitamente el marido de Rita (al que no pondremos nombre, en venganza por abandonar tanto a su mujer), entró en la habitación diciendo:
- Ya que eres tan puta, ¿porqué no dejas que el chaval te la hinque por el culo? – Dijo mientras acariciaba su cimbrel (menudo cimbrel) por fuera del pantalón. – Y ahora aprovecha para mamármela…¡Vamos!

Carlos iba de sorpresa en sorpresa, y no sabía del todo qué hacer. Pero la indiferencia del marido de Rita hacia él le instó a clavarle su querida verga en el culo de Rita, tal y como había planeado.



Vaya gozo el de Rita,... estaba deseando hacérselo con dos hombres, que se le corrieran encima, rociándola con esperma.

Mmm, mayor fantasía no podía haber para ella...y encima parecía reconciliada con su marido, que se había percatado de una vez de la clase de hembra que tenía como esposa. A partir de entonces las cosas fluyeron por otro cauce en su relación con su marido....




Esta foto es la de una escena imborrable, cuando Carlos penetró por primera vez a Rita. ¡Qué momento! Hasta la polla de Carlos no olvidará la sensación de ser succionada por aquel hambriento coño, abierto de flor en flor, cual boca ávida de mamar.





Como colofón, este es el momento en que ambos se corrieron sobre la zorra de Rita.

Disfrutadlas...