Con ropa es muy excitante. Puede serlo y mucho.Es como un buen maquillaje, que puede disfrazarnos de diosa, vampira, furcia, hombre terriblemente atractivo, diablo, sucio macho maloliente, y también puede ajustar nuestros rasgos faciales a la realidad que deseamos que se perciba.
Lo mismo pasa con la indumentaria que llevamos puesta. Es tan importante lo que se lleva como el cómo se viste. Y las posibilidades son tan grandes como las que tiene el artista maquillador que se aplica para seducir con la decoración de nuestro rostro.
Los gestos, las miradas, la expresión facial son otro grado de adorno en el cuerpo.
Todos estos elementos decorativos son armas de seducción, poderosas armas de seducción. Y el ser humano es el único animal de la creación que las emplea.
En ese sentido, tras estos comentarios generales, tengo que destacar lo siguiente, porque me resulta morbosísismo, tremendamente excitante:
- Lo principal: esos labios naturales y carnosos reclamando que la polla encastrada se materialice en los susodichos labios
- Lo principal también: La pose de los pechos sobre la pantalla de un portátil en la oficina. Erectísimos y de bonita forma. Mmmm, no, de una forma exquisita, pues me los devoraría de inmediato si llos tuviera enfrente de mi. Hay que ver lo bien integrada que está la postura de la chica con la mesa, el portátil y el macho encastrador.
- Las coletas improvisadas por un folleteo desaforado por parte del macho
- El vestidito que uniforma y formaliza el folleteo como algo dentro de un contexto conocido.
- Las bragas a medio bajar, que evita que nadi sorprenda el momento.
- Los ojos cerrados de la chica. Síntoma de sentirse penetrada con el cipote hasta los ovarios.
- Los ojos del macho. Síntoma de que el chochete de la chica es delicioso y de que ésta está como un tren. Y con ropa más.
- El cinturón del macho. Delata que sólo se ha bajado la bragueta para sacar un chorreante cipote con el que embestir a al chica.
¿Alguien ve algo más?
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