viernes, 25 de marzo de 2011

He oido tus gemidos al otro lado del teléfono...





Y deseo que se unan mis dedos a la causa de tu delirio y placer.... mmmm... otorgando mis besos para una dádiva tan deliciosa como ardiente.

Y una vez que mis dedos hayan tanteado algunos rincones selectos de tu piel, que sea mi boca, siempre ávida de besos, la que te escrute los entresijos y resortes que activan tus gemidos,... por largo rato... 100 minutos de tus quejidos de placer se me antojarían como exquisiteces a mis oidos.



Y tras la sinfonía de leves aullidos acompasados de retorcimientos coroprales, nada mejor que una fuerte inyección de instrumento procreador que me tienes envilecido con tus imagenes, con tu acelerada respiración (que pasada oirte) y con tu contoneante silueta, para ejercitar una depravada fornicación, un cachondo coito e invocar a la lascivia y lujuria....

 Mmmmmmmmmmmmmmm.


Esta noche quiero que seas mi caramelo y mi funda del placer.

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