miércoles, 23 de marzo de 2011

El encuestador encuestado


¿Veis esta madurita, con qué tranquilidad se beneficia al veinteañero? No necesita apenas moverse para darle gusto al muchacho ni para darse gusto a sí misma, pues su coño es sensible a todo,...lógico, después de tanto tiempo. ¿Y el chaval? Pues está aguantando el tipo para no correrse a las primeras de cambio. Cree que haciendo un buen papel y dejando satisfecha a esta pedazo de señora, le va a volver a invitar a su fiesta particular.

Pero mejor voy por partes y empiezo por el principio.

El pobre Carlos (vamos a llamarle así) estaba desesperado, necesitaba encuestar a demasiadas personas durante esa mañana para poder mantener su empleo de encuestador. Todo el mundo encima le daba con la puerta en las narices y rehusaba contestar a las encuestas. La mañana se le estaba echando encima y se dijo a sí mismo que si no tenía suerte con las siguientes visitas, su suerte estaría echada y perdería su trabajo.

Así que llamó a la casa de Rita (su cara me inspira este nombre), quien le abrió con una sonrisa en los labios y una mirada divertida. Carlos advirtió que esa no era la típica actitud con que se recibe a un encuestador.

- Dime cariño, ¿qué quieres?
- Verá me preguntaba si me concede 1 minuto para hacerle unas preguntas. Yo se las leo rápidamente y así no le molesto.
- ¿Qué es esto una encuesta? A ver -- Rita arrebató el cuestionario de las manos de Carlos y dijo mientras le echaba un vistazo-- Tranquilo corazón, pasa y acomódate. No tengo nada que hacer, así que estaré encantada de responder a tus ... preguntas. -- Dijo devolviéndole el cuestionario.
- De veras, señora, ... tengo un poco de prisa ¿sabe? Tengo que seguir con las encuestas. -- Carlos estaba sintiéndose atrapado en una situación incómoda.
- Ven hombre, -- Le instó Rita, agarrándole del brazo y de la mano -- seguro que si estamos un poco más relajados acabaremos antes.

Carlos estaba perdido. Había perdido el control de la situación. Sólo pudo concentrarse en acabar la encuesta y largarse.

- Sentémonos aquí -- Señaló Rita el sofá del salón -- ¿Cuál es la primera pregunta?

Carlos empezó la encuesta, que iba sobre hábitos de consumo de los hogares de la zona. En un momento determinado, Rita interrumpió el ciclo de preguntas y respuestas.

- ¿No hay preguntas sobre el consumo de condones? -- Rita irrumpió bruscamente, sorprendida por tal omisión.
- Pues no.
- Y porqué no, ¿no es eso también un producto de consumo?
- Si, pero verá, yo me dedico a las encuestas y otra gente prepara las preguntas.
- ¿Y porqué no amplias las preguntas tu solito y le pasas las respuestas a los que preparan el cuestionario?
- Pues yo no puedo hacer eso. Imagínese la cara que me pondría alguno si le pergunto de buenas a primeras eso, sin estar en el cuestionario.
- Ya veo que te falta iniciativa. Preguntarme a mi, a ver qué te respondo.
- Pues dese por preguntada.
- Cariño, ¿cómo te llamas? -- En ese momento Rita alargó su mano hacia el paquete de Carlos, en respuesta.
- ¿Y eso qué tiene que ver? Eh, ¿qué hace?
- Te estoy respondiendo nene. ¿Me vas a decir el nombre o no?

Carlos sabía que la situación ya no era suya. Y probablemente el empleo ya lo había perdido. Por eso, decidió unirse a la fiesta.

- Carlos. -- Dijo tocándole ldescaradamente as tetas por encima de la bata que tenía puesta Rita.
- No nene, ¿cómo se llama tu polla? Quiero que ella me haga la encuesta, no tu.

Aquello enardeció a Carlos de manera que su verga se irguió como un mástil de inmediato y sus manos accediero al interior de la bata de su encuestada.

- ¿Cuál es la primera pregunta que quieres que tu polla me haga?
- Mámala, puta. -- Aquella no era una pregunta, era una orden. Carlos estaba fuera de sí, llevado por sus instintos. Rita obedeció al punto. -- Oh si,..mójala entera,.. en cuanto me hayas mamado bien pasamos a otra pregunta.

Carlos había fantaseado alguna ocasión con que alguna señora de buen ver le hiciera esta clase de proposiciones. Con su trabajo esto era posible, pero el día a día le demostraba que eso era precisamente, una fantasía. Pero hoy esto estaba cambiando.

- ¿No me preguntas por mi chichi? Estoy deseándolo. -- Carlos asintió y arremetió dulcemente con su lengua contra su coño, húmedo y caliente. -- Oh, ... esto son ... mmm ... muchas preguntas... pon que sí me gusta a todo...ahhhh -- Rita no podía dejar de jadear, pues los hábiles lenguetazos de Carlos le hacían perder su control.

- Vamos ahora a encuestar a tu flor, querida señora...
- Llámame puta, cabrón, ahora no soy una señora, soy tu puta. -- Carlos se estaba preparando para penetrarla por delante, no respondió al tono imperativo de Rita pero se detuvo por un momento y sin dejar de mirarle a los ojos, se la clavó a Rita en su húmeda caverna sin contemplaciones. Luego continuó Rita con sus gritos -- Joooooooderrrr, hijo de puta, así es, me vas a investigar entera ¡qué buen encuestadoooorrrr! Esto es lo que me hacía falta que el imbécil de mi marido no me dabaaaaaa... Tengo todos mis nervios encendidooooos.

Rita estaba como loca. Y en un instante ella dió un giro a la situación.

- Nene, ahora me toca a mi encuestarte. -- Se puso a cuatro patas en una silla y le dijo a Carlos -- A ver cómo lo hacer por detrás.

Y así fue como llegamos a la situación que muestra la foto. Yo me puedo hacer una perfecta idea de que los resultados fueron completamente satisfactorios para todos...

... Lo que ni Rita ni Carlos sabían es que aún les iba a deparar más sorpresas ese día.



Cuando Carlos y Rita se encontraban en plena acción un acontecimiento inesperado les sorprendió….

- Jódeme cabrón. Métemela entera…ahhffff. Así….Así. – Rita se encontraba muy cerca de su éxtasis.

Carlos estaba encantado con aquella inesperada situación. Sabía que había perdido su trabajo, pero por el contrario y gracias a él había entrado en contacto con Rita, esta mujer ávida de sexo y pasión.

- Te voy a comer más el coño y te voy a follar como nadie lo ha hecho, mira que estás buena, hija puta. – Él siguió su rítmico bombeo, logrando alaridos de placer de Rita – Ven aca que te voy a dar por el culo, zorra. – Esta forma de hablar, tan sucia y excitada lograba desinhibir a Rita enormemente.
- ¡No! Por el culo no. Eso es sólo para mi marido – Carlos se quedó sorprendido por esa respuesta. ¿Cómo podía ser que este chochito caliente al que su maridito tenía olvidada pudiera pensar ahora de esa manera en ese cornudo?






Súbitamente el marido de Rita (al que no pondremos nombre, en venganza por abandonar tanto a su mujer), entró en la habitación diciendo:
- Ya que eres tan puta, ¿porqué no dejas que el chaval te la hinque por el culo? – Dijo mientras acariciaba su cimbrel (menudo cimbrel) por fuera del pantalón. – Y ahora aprovecha para mamármela…¡Vamos!

Carlos iba de sorpresa en sorpresa, y no sabía del todo qué hacer. Pero la indiferencia del marido de Rita hacia él le instó a clavarle su querida verga en el culo de Rita, tal y como había planeado.



Vaya gozo el de Rita,... estaba deseando hacérselo con dos hombres, que se le corrieran encima, rociándola con esperma.

Mmm, mayor fantasía no podía haber para ella...y encima parecía reconciliada con su marido, que se había percatado de una vez de la clase de hembra que tenía como esposa. A partir de entonces las cosas fluyeron por otro cauce en su relación con su marido....




Esta foto es la de una escena imborrable, cuando Carlos penetró por primera vez a Rita. ¡Qué momento! Hasta la polla de Carlos no olvidará la sensación de ser succionada por aquel hambriento coño, abierto de flor en flor, cual boca ávida de mamar.





Como colofón, este es el momento en que ambos se corrieron sobre la zorra de Rita.

Disfrutadlas...

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