domingo, 10 de abril de 2011

La conquista de la libertad. Capitulo III. (Tactile Erotico - Verbastimulu)

El bosque

Tras aquella noche de enloquecedora pasión compartida con el Caballero del Halcón, Barbara se sentía tremendamente relajada, plena de vitalidad, con el alma transparente, con la vida fluyendo por los poros de su piel, con la energía rebosante por sus mejillas. Habia conseguido equilibrar sus fuerzas internas por completo,.... por lo menos por ahora. Y sostenía un diálogo interno permanente sobre sus propias emociones, especulando sobre las del caballero que la fornicó tan intensamente la noche anterior.

Su señora Jane la convocó aquella misma mañana bien temprano para encargarle que fuera ella misma la que recolectara un buen ramo de narcisos y así disfrutara de un paseo por la orilla del arroyo que cruzaba el bosque cercano a la mansión. Por primavera era frecuente encontrar todo tipo de plantas y flores silvestres que crecían en la orilla de las aguas procedentes del deshielo a decenas de kilómetros de distancia.

La bruma matutina se había desvanecido, al igual que se había despejado el semblante de Barbara de tensión sexual, al igual que en su mente fluian con mayor facilidad toda clase de ideas del corte más cotidiano. Sin embargo otras reflexiones le producían una incesante inquietud y una imperiosa necesidad de integrar en el dominio de sus emociones las sensaciones de la noche pasada.
“Ese caballero de ayer,…. ¿qué vería en mi? ¿Acaso fui yo la que le instó inconscietemente a que me siguiera? ¿Fue capaz de sentir mi hambre, mi apetito por sentir a un hombre…? ¿O fui yo la que le filtró esa información en algún gesto involuntario mio? En cualquier caso,… fue capaz de percibirme,… fue capaz de sentir mi forma de sentir… fue capaz de darme el placer como a mi me complace recibirlo… fue capaz de disfrutar del placer que yo le daba con mis caricias, con mi cuerpo….

“Aun me estremezco pensando en su piel, en su mirada, en el palpitar de su sexo… en cómo me follaba,… en las cosas que me decía… ¿cómo podía saber lo que a mi me gustaba? Me llamaba puta, furcia y zorra, …pero parecía tan respetuoso a la vez… Me hacía jadear tanto… me hacía sentirme tan deseada….
“¿Qué me ocurre que no ceso de pensar en el aroma de su piel? No puedo apenas concentrarme en el encargo de mi señora… mi mente la tengo poseida por la sed de sexo que me está volviendo a llegar hasta mi mismísima ingle y hasta mi monte de Venus, … me vuelve a subir la líbido cuando me acuerdo de él… mmmm. No ceso de sentirme mojada… y este paraje natural, este hermoso bosque por el que discurre este arroyo,… y a cuya vera encuentro estas hermosas flores hijas de la primavera, me recuerdan la inflorescencia de vida que llevo dentro y no puedo ignorar.

“Necesito tumbarme aquí, al lado del arroyo, sobre este trozo del terreno mullido, soeado y completamente tupido de flores que, al igual que yo, muestran ahora mismo su pistilo para que alguna criatura de la naturaleza las polinice al igual que yo estoy sintiendo que mi desnudo sexo se comporta como una flor, mostrando su corola para atraer la atención de un macho fecundador que me extraiga de mi interior mi néctar,… para que me cubra de deseo y me sacie de una vez este ansia que no me trae más que inquietud al oceano de mi sexo….

“Por favor, caballero del halcón, acudid a mi atraido por el aroma de este sexo que os ofrezco bien abierto, en este paraje de ensueño y atiborrad de masculinidad mi femenino sex… llenadme de vuestro vicioso néctar mis entrañas y golpead voluptuosamente sobre mi una y otra vez, rítmicamente,… como anoche…. Y llamadme puta… es lo que soy por todo lo que necesito que mi caliente sexo esté cachondo todo el tiempo,… llamadme furcia por el modo de miraros cuando me pongo a lamer vuestro rabo… llamadme zorra por el modo de gemir y de pedir más de vos cuando me estais enculando,… llamadme golfa cuando mi rostro expresa todo mi deseo incontenible al correrme … llamadme cerda cuando veais que necesito impregnarme de los fluidos que emanan de nuestros sexos.
“Venid y poseed la personalidad de mis dedos, los que en estos momentos precisos reparten mis jugos por mi sexo… ávido de vuestra boca… necesitado de vuestra fuerza,… hambriento de sentir vuestro glande… siiii… seguid tocandome dominando las yemas de mis dedos… seguid palpandome de manera viciosa… continuad el delicioso deslizamiento… mmmm…”

“Siento el frescor del bosque cómo transporta mis olores hasta vos… y cómo os llama más y más intensamente…. Venid a cabalgadme… sentid cómo me levanto las faldas para que mi sexo grite por si mismo que necesita compulsivamente vuestro miembro dentro, bien encastrado… Ohh… diossss…. Los dedos de mis manos poseidos por vos me han obedecido… han hecho caso de mis ruegos… y ahora me follan,… me follan… me joden…. Me hacen maravillosamente sentirme una perra folladora incansable e insaciable…. Soy vuestra puta… lamed mi coño de vez en cuando mientras me follais… tocad mis pezones de furcia… están erguidos y listos para que me los lamais… chupadme el coño… chupadme el ano… lamedme el clítoris… besadme… mi lengua está abierta para ofreceros a vos un lugar donde descansar vuestra boca… vuestro falo…

“Estos deliciosos movimientos con los que me estais regalando me encumbran… mis pezones son pitones erguidos… mis robor no hay quien lo calme… necesito ser follada por todos mis orificios para descansar en pàz… necesito sentir vuestro néctar en mi cuerpo… sentirme que me entregais el máximo de vos,… sentirme perforada… sentirme una puta que os hace temblar las pìernas de deseo… Quiero que me regueis las entrañas con vuestro liquido fecundador… quiero sorber de vuestra espada hasta la última gota,… quiero que me hagais jadear mil y una veces,… quiero sentir el calor de vuestro capullo sobre mis labios… quiero que entreis y salgais de mi mil veces… quiero sentirme magreada por todas partes mientras me jodeis viva…

“Caballero del halcón… folladme viva…. Dadme placer… sed un puto cabrón que jode para mi… enchufad vuestro rabo de perro follador en mi coño y mi culo y no dejeis de llamadme puta… calificadme debidamente… soy doncella… pero también la furcia que desea que vuestro cipote entre en mi cueva del placer y en mi boca incansablemente…

“Dadme más orgasmos… haced que mi cuerpo se arquee de nuevo… haced que sienta las placenteras convulsiones de explosión. Tomadmeeeee…. Rociadme de vuestra esencia…. Fornicadmeeee….. jodedmeeeee…. Haced conmigo lo que plazcais… Haced conmigo lo que anoche…

El bosque recobró la calma. Las pasiones desbocadas habían protagonizado un episodio de chispa de la vida en el solitario claro del bosque. El rumor del arroyo se volvia a oir.

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