jueves, 28 de abril de 2011

Sesión de laboratorio (Tactile erotico - Depravata)

Por fin. El último turno de estudiantes y luego a casa. Con el grupo de alumnos que estaba entrando al laboratorio de prácticas estaba planificada una sesión de histología para familiarizarse un poco más con el uso del microscopio óptico. Algo sencillo y hasta entretenido de no ser por los centenares de veces que ya había supervisado las mismas experiencias.

  • A ver, por favor, orden. Tenemos poco tiempo y hay que ir al grano. – Decía el profesor con aburrida insistencia.

Les pidió a los alumnos desemparejados que se agruparan entre ellos para evitar tener que revisar las experiencias de demasiados equipos de trabajo.

  • Bien, vamos a empezar. Hoy vamos a ver células de la piel. Y vivas. Para eso les voy a pedir que raspen ligeramente con este utensilio en sus carrillos por su cara interna. La muestra que tome deben depositarla en el portaobjetos. Así habrán tomado una muestra de las células de la dermis de su boca.

A continuación el profesor esperó a que todos los grupos hubieran acabado de tomar las muestras que iban a ser observadas en el microscopio e instó a que colocaran el cubreobjetos sobre la muestra para comenzar a observarlas. El profesor se dirigió a uno de los grupos, en el que se encontraba una de las alumnas predilectas del profesor, Bárbara. Por esa razón él mismo quiso comprobar que se veía perfectamente bien el tejido tomado de la boca de Bárbara.

  • Veamos,… aja… que bien se ve,… fijaos, os voy a preparar el micro para que se vea perfectamente bien este conjunto de células que veo aquí,… Eh? Qué es eso???

Acto seguido el profesor retiró del microscopio la muestra que estaba observando y la hizo desaparecer, sin mayor explicación, ante la mirada atónita de Bárbara y su compañera de prácticas. Luego se dirigió a ellas y les pidió que volvieran a tomar una muestra para observarla, pero que la tomaran de la compañera, en vez de Bárbara. ¿Qué pudo ver en la muestra? Bárbara sentia una curiosidad muy grande por averiguar qué estaba pasando y por qué él no queria tomarla como conejillo de indias.

La clase de prácticas transcurrió sin mayor incidente que ese. Bárbara sin embargo sintió que no le prestaba la atención habitual. Es más parecía mostrarse esquivo y un tanto tímido. Así que al finalizar la sesión de laboratorio, ésta se retrasó deliberadamente para quedarse a solas con el profesor e indagar qué pasó mientras miraba al microscopio sus células.

  • Profesor, ¿qué es lo que había en el micro? Me gustaría saberlo,…
  • Bárbara,… mejor no.
  • Por favor, estoy completamente intrigada.
  • Deja, deja, es algo sin importancia.
  • Perfecto, si no tiene importancia,… ¿porqué no lo puedo saber?

El profesor sostuvo por unos momentos la respiración y la iluminada mirada de Bárbara la cual también volvía a hacer la misma pregunta de modo inquisitivo y a la vez con una traviesa dulzura. Tuvo que rendirse.

  • Bárbara, verás, era mejor que nadie supiera lo que vi.
  • ¿Y por qué? ¿Acaso fue algún pecado lo que se veía? ¿Mmm?
  • Más o menos, Bárbara,… más o menos. Mejor lo dejamos aquí, ¿vale?

Al profesor le recorría un sudor frío por la espalda. Por los nervios de su cuerpo. En cuestión de minutos había dejado de ver a una de sus alumnas favoritas como una estudiante más y la empezaba a ver como una mujer hecha y derecha a la que le encantaría colmar de placer. ¿Qué le estaba pasando?
  • Ni hablar. Creo que merezco saber si vio algún indicio de algo que me esté perjudicando, ¿no?
  • No, no te apures, no había nada malo. No te preocupes.
  • Entonces, ¿qué es lo que vio?
  • Bueno, Bárbara, tampoco quiero preocuparte innecesariamente, sólo te puedo decir que vi unas células que,… en fin, no son las que esperaba.
  • Cancerígenas??? Oh Dios mio!!! Eso es horrible!!!
  • No, no, Bárbara, por favor,… no es eso. Son células buenas, sólo que no es normal encontrarlas ahí, ¿o sí? Bueno, ¿que mas da? Estás más sana que una pera. – Eso recompuso un poco a Bárbara, la cual se había quedado preocupada con lo que estaba contandole el profesor.
  • Creo que necesito que me explique un poco más. No estoy del todo segura de haberle comprendido. – De pronto Bárbara volvió a instar sobre una explicación que se hacía de rogar, cambiando su actitud hacia otra más sugerente y hasta se podría decir que provocativa. Se acercó mirandole fíjamente a los ojos del profesor. -- ¿qué vio?
  • Pues,… -- La mirada hipnótica de Bárbara descompuso al profesor y amilanó sus defensas. – Vi espermatozoides.
  • Como??? Cómo es eso posible??? Que alguien me lo explique!!! Espermatozoides en mi boca??? – Bárbara se indignó contundentemente.
  • Perdona Bárbara, a lo mejor estaba equivocado, pero es cierto que eso es lo que vi.
  • Ya, y ahora dime,… ¿Cómo demonios es posible que eso ocurra? A ver. Se supone que eres el profesor, ¿no? Quiero que me des una lección en toda regla que me aclare todas mis dudas.

El profesor no sabia si tomarse esa propuesta como una invitación en toda regla para hacerle una demostración real o una simple explicación bastaba.

  • Bueno, si quieres te explico cómo en la teoría eso es posible.
  • No, de ninguna de las maneras. Quiero una demostración práctica. Y no me marcharé sin que me la de. Y, por cierto – dijo Bárbara suavizando su tono de voz – además de en la boca, ¿dónde más pueden encontrarse espermatozoides en el cuerpo de una mujer?

Aquello era demasiado y superaba el límite de lo que libidinosamente se podía soportar sin una soberana erección bajo el pantalón. El profesor estaba irguiendo su vara del placer en pro de Bárbara, que deseaba ser aleccionada en tales conceptos concernientes a la biología de la especie humana. Su cabeza le decía que debía reprimirse, pero su instinto le decía que tenía que mostrar a aquella estudiante todo lo que ella quería aprender.

  • Bárbara, no te vas a marchar de aquí sin haberte enterado bien de la lección práctica que te voy a dar. Me complacerá muchísimo aclararte toda suerte de dudas que puedas tener.
  • Mmmm,… eso espero, aprender mucho.
  • Lo primero es preparar los sistemas,… -- El profesor se acercó a Bárbara y le propinó un directo y soberano morreo con el que le recorrió toda su boca, sin dejar ningún rincón alcanzable por ser explorado con su lengua….
  • Esto,…. Es …. ¿preparar los sistemas? Pues quiero engrasarlos ahora mismo – Y Bárbara se enchufó de nuevo a la boca de su profesor y sentir cómo su ya palpitante coño se iba dilatando y abriendo como una flor con semejantes besos exultantes de lujuria destilada.
  • Este es mi sistema… -- Dijo el docente sacando de su pantalón una verga completamente enhiesta -- con este rabo te voy a mostrar todo cuanto necesiten aprender todos los rincones de tu cuerpo.
  • ¿Qué lección viene primero, profesor? – Dijo Bárbara con fingida picardía.
  • En primer lugar hay que hacer que ese delicioso coño esté ávido por sentir una polla bien tiesa…
  • Mmmmm,… y eso ¿cómo se consigue?
  • En primer lugar acariciando estas deliciosas tetas que tienes bajo la blusa…. Mmmm…. Qué maravilla,… qué pezones,… mmm,… ya turgentes… En segundo lugar chupandolos,…

Bárbara se despojó de la blusa con parsimonia, intentando subir la fiebre lujuriosa de su profesor, una fiebre que iría subiendo de manera monótona sin más estímulo que el discurrir del contacto cuerpo con cuerpo. Los pechos de Bárbara quedaron visibles a los ojos del profesor, quien se arrojó hacia ellos en pos de lamer y besar los pezones sin no antes hacer una breve parada en la boca de ella para entrecruzar de nuevo sus lenguas.

  • Estos pechos ya tienen una ración de deseo en su piel,… ahora viene tu vientre,… mmmm. Me encanta besarte,… mientras te palpo con descaro, mientras te observo con deseo,…. Bárbara, has despertado mi deseo y ahora verás,… verás cómo sigo descendiendo hasta donde tu te impartiré tu primera lección. Mmmm… que bragas más húmedas,…. ¿porqué serán que están empapadas? Creo que tu coño ya necesita una polla bien dentro,… pero eso no va a impedir que recibas tu lección.
  • Siiii,… quiero una polla dentro de mi,… pero antes quiero saber.. mmmm
  • Yo si que saboreo los flujos de tu vagina caliente,… dios mio,… nunca había visto un coño tan chorreante como el tuyo.

El profesor se dedicó a frotar con su lengua todos los rincones de la cueva del placer de Bárbara,… frotó con descaro su ingle,… lamió toda la vulva, desde el periné hasta donde acaba el clítoris, lentamente, recreándose, haciendo que Bárbara emitiese lánguidos jadeos.

  • Mmmmm, profe, dame más lección…
  • Aún no he acabado con la primera lección….
Acto seguido lanzó su boca en pos de succionar sus labios menores, estirandolos ligeramente, mordisqueandolos con cariño mientras su lengua los saboreaba. Arremetió contra su clítoris, bañándolo con los fluidos emanados y tornándolo en turgente con agradables caricias. En ese punto él aplicó su boca empapada en saliva y, a la vez que succionaba el epicentro del placer de Bárbara, jugó con el tacto de su lengua para propinarle excitantes caricias alrededor del clítoris. La raja de Bárbara estaba cada vez más y más palpitante, más y más abierta, ofrecida por completo a una polla que la follara de una vez. Pero quería completar la primera lección dejando tras de si un recuerdo en forma de orgasmo, por lo que aplicó sus dedos bien lubricados en la entrada de su vagina y lentamente empezó a fornicarla, sin cesar de otorgar caricias aceleradas y tenues a su clítoris con la punta de su lengua o con sus labios, que gustaban de pellizcarlo.

  • Mmmmm,… yyy… no me quiero correr aúnnnn,…. Acaba la lección,… no dejes que me corraaaaa…
  • Si no te corres aún te pondré a cuatro patas y te lameré todo tu sexo completamente…. Contaré un minuto y si no te has corrido aún tendrás eso…. Y luego tendrás tu segunda lección, con mi polla dentro de ti…

Bárbara se preguntaba de dónde demonios había sacado ese hombre tanto morbo, quería correrse, estaba ansiando dejarse llevar,… pero por otro lado quería que le comieran por detrás, pues nadie se lo había hecho nunca,… mmmm,… que delicia… pero esos dedos hábiles estaban haciendo que ese minuto se le hiciera muy cuesta arriba,… no correrse estaba resultando en todo punto difícil, pero tan, tan deseable,…. Estaba perdiendo los estribos literalmente, estaba necesitando sentirse más hembra que nunca, cuando él le dijo:

  • Muy bien, buena chica, venga ponte a cuatro patas que vas a saber lo que es verdaderamente placentero,…. Mmmm esto te va a gustar. – Acto seguido comenzó a lamer por completo el trasero de Bárbara, desplegando la lengua bien abierta y bien expuesta a todos los puntos erógenos que ella le ofrecía.
  • Mmmmm,… uffffff….. mmmm. Que placer, dios mio.
  • Eso es lo que quiero que sientas,…. Que te derritas completamente con mis caricias,… jadea lo que necesites,… dejate llevar… -- Dijo mientras besaba sus nalgas sin dejar de follarla con sus dedos. De tanto en cuanto separaba sus gluteos y le propinaba una buena serie de lamidas que le arrancaban grititos de gusto.
  • Mmmmmm, aaarggghhhh…. Mmmmm
  • Córrete cielo,… vamos, correte y goza,….
  • Arrrhhhhh
  • Asíii…. Siente tu coño la sed de sexo eh??? Mmmmm pues vas a hartarte a fornicar en la segunda lección. – Aquella declaración era demasiado para Bárbara, deseosa ya de le follaran como dios manda.
  • Ahhhhhh,…. Ssisisiiiiiiiiiii mmmmmmmmmm

Bárbara yacía completamente exhausta tras ese contenido orgasmo,… Pero él no la dejó descansar… Su cimbrel se había introducido en su vagina recién exprimida y comenzó a bombearle suavemente, pues su clítoris estaba completamente excitado y necesitaba reactivarse. No obstante su coño pedía tener una polla bien dentro,… había empezado la segunda lección.
  • Quieres la segunda lección… En esta aún no te contaré dónde puedes encontrar espermatozoides en tu cuerpo,… pero si que aprenderás a gozar del placer prologadamente…
  • Mmmmm…. Siiii,… profeeee,… dame la segunda lección…
  • Te la daré de inmediato y gozarás, Bárbara,… gozarás…

1 comentario:

  1. Creo que hoy he aprendido como follarse al profe sin decirselo abiertamente. Muy sutil. Me ha gustado.

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